Los agricultores del mundo celebran a su recurso más preciado

Solo un 11 por ciento de la superficie del planeta corresponde a suelos con potencial agrícola. La lucha contra la erosión siegue siendo el gran desafío.

Cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo, establecido en 1963 en la Argentina por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet, creador del Servicio de Conservación de Suelos estadounidense, quien visitó nuestro país en reiteradas ocasiones y realizó un importante trabajo de investigación y concientización sobre la calidad del recurso local.

«De la larga lista de regalos de la naturaleza para el hombre, ninguno es tan esencial para la vida humana como el suelo», afirmaba Hammond Bennet.

También decía: «La historia es en gran medida un registro de la lucha humana para arrebatar la tierra de la naturaleza, porque el hombre depende del sustento de los productos del suelo. Tan directa es la relación entre la erosión del suelo, la productividad de la tierra y la prosperidad de las personas, que la historia de la humanidad, al menos en un grado considerable, puede interpretarse en términos del suelo y lo que le sucedió como el resultado del uso humano».

Según un relevamiento reciente del INTA y el Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA) de la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC), en el último cuarto de siglo los procesos de erosión hídrica y eólica avanzaron hasta ocupar un 36 % del territorio nacional, lo que representan 100 millones de hectáreas, distribuidas en áreas agrícolas de la región húmeda y subhúmeda y, también, en la zona semiárida y árida con bosques nativos y pastizales.

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