Los humedales son ambientes de interfase terrestre/acuática que se caracterizan por tener suelos hidromórficos y una vegetación particular, que difiere claramente del entorno. Estos sitios ofrecen un gradiente de hábitats – que van por ejemplo desde el fondo de un estero hasta el borde no inundable – que en conjunto son el sustento de una enorme biodiversidad.

La Argentina presenta una gran diversidad de humedales: vegas, mallines, turberas, salinas, cañadas y esteros que cumplen con numerosas funciones ecológicas, como la provisión de agua dulce, la depuración de contaminantes o la regulación hídrica.

El 2 de febrero se celebró el día mundial de los Humedales y creemos es la mejor ocasión para hablar con el Ing. Agr. Jorge Adámoli (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales-UBA y CONICET) sobre de la situación actual de estos biomas, los impactos de su degradación y los desafíos en materia de manejo y política pública para su preservación.

El estado de los humedales argentinos hoy

Por tratarse de ambientes hidromórficos y sujetos a eventuales inundaciones, los humedales no suelen ser agrícolas, salvo que se hagan obras de drenaje. Pero en este sentido, Adámoli señala que “en casos como los Bajos Submeridionales del Norte de Santa Fe, las obras de drenaje ejecutadas sin planificación provocaron descensos de las napas que perjudicaron a cientos de productores ganaderosEn el otro extremo, la excesiva simplificación del paisaje y de los cultivos elimina especies con capacidad de bombear agua en profundidad, lo que se traduce en el revenimiento de napas que inundan hoy muchos lotes agrícolas. Ambas situaciones deben revertirse”.

 Para el especialista, la gran causante de la degradación de los humedales en Argentina es la falta de planificación. “La planificación puede estar a cargo de un particular o privado, pero es responsabilidad básica del Estado decidir dónde sí y dónde no se pueden hacerse determinadas actividades, y en el primer caso, bajo qué límites y condiciones. Deben además preverse los impactos, tanto positivos para potenciarlos, como negativos para evitarlos, minimizarlos, mitigarlos y – en última instancia -, compensarlos”.

 Lo mismo ocurre con el riego, donde la ausencia de planificación extra-predial genera riegos excesivos o ineficientes que puede provocar salinización, como la que ocurre hoy en Santiago del Estero, o en Colonia 25 de Mayo, La Pampa.

¿Cómo el manejo agrícola puede reducir la degradación de los humedales?

 La simplificación extrema del paisaje original, que encuentra su extremo en el cultivo de especies de raíces poco profundas que ocupan el suelo un corto periodo del año, implica consecuencias negativas que van más allá de la degradación de los humedales.

El especialista advierte que los beneficios de la siembra directa en cuanto a la infiltración sólo son posibles cuando se amplía la visión del sistema: “la eliminación de especies que bombean agua en profundidad, como los macizos arbóreos y alfalfares en las lagunas del Este de Venado Tuerto o las isletas de monte nativo y pastizales naturales en Bandera, y su reemplazo por cultivos de raíces cortas que consumen sólo una parte del agua caída en el año, hacen muy difícil la correcta gestión del agua y provocan inundaciones en lotes agrícolas”.

Aquí Adámoli vuelve a poner el foco sobre la planificación del manejo y la necesidad de un Estado que promueva “la diversificación, las pasturas, los cultivos de servicios, y los cultivos forestales en sitios con napas poco profundas”.

0 CommentsClose Comments

Leave a comment

escort kuşadası escort kayseri escort çanakkale escort tokat escort alanya escort diyarbakır escort çorlu escort malatya izmit escort samsun escort

Newsletter Subscribe

Get the Latest Posts & Articles in Your Email

We Promise Not to Send Spam:)