Granos: exportaciones activas a pesar de menores precios

A pesar de la baja de entre 8% y 21% que registran los principales productos agrícolas desde principios de este año ( 12,7% el trigo; 16% el maíz; un 8% la soja y más de 21% el aceite de la oleaginosa, según consigna un trabajo del Estudio Broda), igual las exportaciones del complejo agrícola mantuvieron una performance muy activa al punto que durante junio pasado se liquidaron u$s2.344 millones, lo que representa un incremento del 20,47% con respecto a mayo pasado. A su vez, el ingreso de divisas en junio creció 5,63% con respecto al mismo mes del 2019, cuando se habían liquidado u$s2.200 millones, según consignó Ciara, la cámara que nuclea a aceiteros y exportadores de granos. El dato se da a pesar del “adelanto” registrado en los dos últimos meses del año pasado, “cuando el sector (oleaginosas y cereales) vendió de forma neta u$s4.600 millones (suba interanual de 84%, básicamente por los mayores ingresos por anticipos y prefinanciaciones del exterior, cuyo stock de endeudamiento se viene cancelando durante el año 2020), y los registros de ventas externas (que definen el pago de derechos de exportación) de todo 2019 estuvieron por encima de las exportaciones del año por unos u$s8.500 millones”, puntualizó la entidad. De tal forma, en la primera parte del año, la exportación de granos y subproductos liquidó u$s9.307 millones, cifra apenas 13% inferior a la del mismo período del año anterior, a pesar de las menores cotizaciones, y de las alteraciones de mercado provocadas por el Covid-19. Para los productores, en plena siembra de los granos finos y definiendo el área final de la gruesa, los datos son relevantes por las perspectivas de precios, internos e internacionales que puede haber, y en ese sentido, el estudio de Gustavo López en Márgenes Agropecuarios de junio pasado concluye que “la oferta y demanda mundial de granos 20/21 presenta una fuerte mejora en todos los productos”. Tras señalar que es “muy previsible el aumento de los inventarios”, destaca también el efecto de la pandemia sobre el derrumbe de los precios del petróleo y, por ende, en la demanda de biocombustibles, lo que “achicó” también el mercado agrícola. Con estos datos, en el plano local, se confirman las previsiones iniciales sobre una bastante saludable siembra de trigo (aunque el área no crecería demasiado) que, a su vez, va a traccionar a la soja de 2º que se mantendría estable, mientras que el panorama para el maíz son menos alentadores,, más aún si no logra revertir la caída en las cotizaciones.

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